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Hipertensión arterial y alimentación

Toda la información actualizada que necesitas saber sobre esta patología cada vez más común en nuestra población

Habitualmente un individuo es diagnosticado con HTA cuando sus cifras promedio de la presión arterial sistólica (sus siglas son PAS, y hace referencia a la presión arterial cuando se contrae el corazón) y/o las de la presión arterial diastólica (sus siglas son PAD, y hace referencia a la presión cuando el corazón se relaja) medidas en la consulta son iguales o mayores a 140/90 mmHg, respectivamente, en adultos mayores de 18 años. Sin embargo, de acuerdo con las guías para el manejo de la HTA de la ESC/ESH (European Society of Cardiology y European Society of Hypertension), publicadas en agosto de 2018, la definición y la clasificación de HTA se debe hacer en base a los valores que se muestran en la siguiente tabla, que son aplicables a partir de los 16 años:

Categoría de PA

PAS (sistólica)

y/o

PAD (diastólica)

Óptima

<120 mmHg

y/o

>80 mmHg

Normal

120-129 mmHg

y/o

80-84 mmHg

Normal-Elevada

130-139 mmHg

y/o

85-89 mmHg

Grado I HTA

140-159 mmHg

y/o

90-99 mmHg

Grado II HTA

160-179 mmHg

y/o

100-109 mmHg

Grado III HTA

> o igual 180 mmgH

y/o

> o igual 100 mmHg

HTA sistólica aislada

> o igual140 mgH

y

>90 mmHg

Causas

En el origen de la HTA se incluyen muchos factores interrelacionados que contribuyen a la

elevación de la PA. Entre los más estudiados se encuentran la ingesta de sal, la obesidad y la

resistencia a la insulina, el sistema renina-angiotensina y el sistema nervioso simpático. En los últimos años, se han evaluado otros factores, como la genética, la disfunción endotelial, bajo peso al nacer y nutrición intrauterina, y anomalías neurovasculares. Todos estos factores pueden agruparse en dos grandes grupos: factores ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) y factores genéticos.




Tratamiento

Distintos cambios en los hábitos de vida (realización de actividad física, normalización del peso corporal, reducción del consumo de tabaco y alcohol entre otros), han demostrado disminuir la presión arterial. De hecho, las guías de hipertensión de la AHA/ACC hacen especial hincapié en que muchas de las terapias no farmacológicas son efectivas para disminuir la presión arterial y se recomiendan en personas con presión arterial elevada o con hipertensión (estadios 1 y 2).


Desde el punto de vista nutricional, la dieta DASH (Dietary Approch to Stop Hypertension) rica en vegetales, frutas, cereales , proteínas magras y lácteos desgrasados y baja en alimentos procesados ha probado un beneficio importante en el control de la HTA. En cambio, de acuerdo con un metaanálisis reciente (2016), la adopción de otros patrones de alimentación saludable, como la dieta mediterránea, no ha mostrado suficiente evidencia científica que sugiera que disminuye la PA.


A modo de resumen, la dieta DASH conlleva la reducción de las grasas, carne roja, dulces y las bebidas azucaradas, reemplazándose estos con granos integrales, carne de aves, productos lácteos bajos en grasas, pescado y frutos secos. Este plan alimentario es recomendado por la Asociación Americana del Corazón. Algunos de los factores asociados con una PA alta incluyen la ingesta excesiva de sodio e insuficiente ingesta de potasio, calcio, magnesio, proteínas (especialmente de vegetales), fibra y grasas de pescado. La microbiota intestinal también se ha relacionado con la hipertensión, especialmente en estudios con animales.


Modificar los errores en las pautas dietéticas, la inactividad física y el consumo excesivo de alcohol que causa elevada presión arterial es un enfoque de gran importancia para la prevención y el manejo de la elevada presión arterial. Ya se tomen estas medidas por sí solas o en combinación con terapia farmacológica.

Tanto la prevención como el tratamiento de la hipertensión son enfoques complementarios para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular en la población. La terapia no farmacológica, por sí misma, es especialmente útil para la prevención de la hipertensión, tanto en adultos con presión arterial elevada como en adultos con formas más leves de hipertensión.



Gloria Lorenzo


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